domingo, 27 de agosto de 2017

La historia interminable by Michael Ende

La historia
interminable

Un chico regordete entra a una librería para resguardarse de la lluvia, y, también para ocultarse de los chicos de su colegio que lo siguen para molestarlo. Al entrar se encuentra con un viejo sobre un sillón, cuando se percata, se presenta después de que el anciano le reprocha no hacerlo, mi nombre es Bastian Baltasar Bux. El anciano lo mira raro, diciéndole que su nombre es raro con esas tres bes. Y le  dice, mi nombre es Karl Konrad Koreander, con tres kas.

El anciano harto de Bastian, le pide se marche ya, debido a que no le gustan los niños, pero no sin antes Bastian observar el libro que el anciano se encontraba leyendo. Un libro que tuviese como un tipo de magnetismo con Bastian, cuando el anciano se levanta a contestar una llamada, el chico toma el libro; “las tapas eran de color cobre y brillaban al mover el libro. Al hojearlo por encima, vio que el texto estaba impreso en dos colores. No parecía tener ilustraciones, pero sí unas letras iniciales de capítulos grandes y hermosas… en la portada, descubrió dos serpientes, una clara y otra oscura, que se mordían mutuamente la cola formando un óvalo. Y en ese óvalo, en letras caprichosamente entrelazadas, estaba el título”:
La historia interminable

Las pasiones humanas sin un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, pueden explicar realmente porqué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa o de la botella. Algunos pierden cuanto tiene para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serían felices en algún lugar distinto y recorrer el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay.
La pasión de Bastian Baltasar Bux eran los libros.
Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las ojeras ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado…
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque papá o mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito.
Quien nunca ha llorado abierta  o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acaba y había que decir adiós a personajes con lo que había temido y rezado, y sin cuya compañía le parecía vacía y sin sentido…
No podría comprender a Bastian”.  
Así pues, el buen Bastian roba el libro del anciano Koreander y sale corriendo de la librería, sabe que lo que ha hecho de robar el libro está mal pero también algo dentro de él le pedía hacerlo, el libro lo llamaba.
Corre a la escuela en busca de refugio y un lugar cómodo para leer, no puede volver a casa aunque su padre seguro que no lo notaria, desde la muerte de su madre su padre no presta mucha atención a Bastian, tan así que ni siquiera lo reprende.
Encuentra un lugar cómodo para leer en el sótano de la escuela y se funde en el libro…
Fantasía está en peligro, lugares del reino están comenzando a desaparecer y con ellos sus habitantes millones de mensajeros son enviados a ver a la emperatriz infantil. El segundo verdadero problema es que la emperatriz no puede ayudar porque se encuentra muy enferma; doctores de todo el reino tratan de diagnosticar la enfermedad pero nadie sabe que tiene la emperatriz o si de ahí, de su enfermedad es que el reino entero está en peligro. La emperatriz llama buscar a Atreyu, un muchacho de algo así como de 11 años perteneciente de una tribu, junto con el ÁURYN (signo del reino de fantasía, y el portador: tiene la concesión de poseer el mismo poder que la emperatriz). Sale en busca de una cura para salvar a fantasía, orgulloso de a ver sido elegido por la emperatriz.
Y, así va Atreyu por toda  fantasía en compañía de un dragón de la suerte en busca del Oráculo quien le dirá cómo pueden salvar al reino. Bastian, esta tan enganchado con la historia que no puede dejar de leer, ni el miedo de estar solo, el hambre; o el frio que siente hacen que deje de leer, le gustaría mucho ser como Atreyu.
Cuando éste llega con el oráculo le revela que solo alguien del mundo de los humanos que le dé un nuevo nombre a la emperatriz podrá salvar al reino entero pues sin el nombre, la nada consumirá el reino entero. Bastian podría darle ese nombre, pero cómo llega hasta fantasía, o tal vez fantasía vaya por él. Sabe qué nombre darle a la emperatriz, y justo en un momento de la historia, aparece él, gritando el nombre de atreyu, y viendo a los ojos a la emperatriz, sabe que ella lo está esperando.

La emperatriz necesitaba de Atreyu, para que Bastian se enganchara con la historia y supiera acerca de fantasía y viera el grave peligro que el reino corre, cuando Bastian está frente a fantasía, y le otorga su nuevo nombre: la historia continua, él debe crear historias con reinos y sucesos para que los personajes de fantasía puedan vivir, entender de dónde vienen, pero quizá mientras más tiempo permanezca Bastian en fantasía y utilizando el ÁURYN, más se olvide de sí mismo, pero quizá no importe porque el dragón de la suerte y Atreyu, lo acompañan en su viaje. 

Es un libro que me gustó mucho, siendo muy honesta no me encanto como he leído en otros lugares pero lo disfrute bastante, tiene frases completamente hermosas y la metáfora de que en realidad la fantasía no es una mentira, nosotros queremos verlo así, nos negamos a creer que vivimos en un universo lleno de mundo paralelos y podemos visitar fantasía siempre que queramos por las millones de puertas que existen, así como podemos salvar a fantasía no convirtiendo un reino de mentiras; fantasía nos puede salvar a nosotros...

"Bastian Baltazar Bux - gruñó -: sino me equivoco, les vas a enseñar a muchos el camino de Fantasia para que puedan traernos el agua de la vida. 

Y el señor  Koreander no se equivocaba. 
Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión. 

Por ENDE. 

“Has lo que quieras” 
Michael Ende