martes, 3 de mayo de 2016

Me dieron las 6 de la mañana.

Ésta canción me recuerda mucho a mi papá. 

(PLAY ANTES DE COMENZAR)



Aunque ésta no sea la canción que me recuerda a  mi papá. quien déjeme decirle: 
Arruino todo, rompió el corazón de  mi mamá y el mío. Tenía muchas ganas de ser como él, era mi ejemplo, su formacióneducación y criterio que tomaba ante la vida era: lo que yo quería ser, hasta que fue infiel y todo se vino abajo. 

Yo no quiero ser es tipo de persona egoísta, y, es que si uno busca la palabra en el diccionario la siguiente definición es lo que encontrará: Que antepone el interés propio al ajeno, lo que suele acarrear un perjuicio a los demás. Y dígame usted si no es de esa forma, no pensar en lo que las consecuencias que una noche de embriaguez sexual deja después

Yo no quería ser ya, ni tantito como él. Esa persona que prefirió perder a su familia por no más que un culo. 

Ver a mi mama deprimida, durmiendo todo el tiempo y llorar; llorar mucho, me hizo odiarle. Odiarle hasta el punto en el que quería que desapareciera, si yo pudiera haber arrancado ese dolor de mi madre, si pudiera haberle dado mi corazón, y yo, quedarme con el suyo, lo habría hecho, seguramente era menos doloroso que verla así
Y llegaba yo del instituto y ella seguía dormida, no comía ni hablaba. Me recordaba tanto a la Tía Daniela del relato de  Angeles Mastretta, que: se enamoró como se enamoran siempre las mujeres inteligentes: como una idiota, es que, tengo esa monomanía de asimilarlo todo con libros. 
Doña Jovita,  la señora que nos ayudaba en casa, siempre le llevaba sus tés, -porque el té siempre es bueno para el corazón mi niña, me decíaQuizá de ahí mi manía de siempre tomar café, yo no quería que mi corazón funcionara, no quería que se supiera que tenía uno. 
Y de pronto un día me fui a vivir sola, nadie lo notó. Sólo algunos amigos que ahora debo decir no eran tan amigos, me enseñaron los vicios y le llamo yo: la mala vida; vicios que por supuesto aprendí a pagar en el futuro, y es que,  como la canción de Ricardo Montaner "Mi buena muchacha"; tengo el vició de fumarme hasta las esperanzas. Porque de buena muchacha no tengo nada. 
Un día mi mamá estaba de pie, sonriente, y me recordó tanto a Aurélie en: "La sonrisa de las mujeres" de Nicolas Barreau, lucia como luce una mujer el día que decide reponerse de un engaño. Por que como Aurélie  también la habían engañado; y también se dedicó a ocupar la mente. 

Un día de mi vida decidí, ya por supuesto con el hocico bien roto, algunas cicatrices internas, dos que tres externas por los resultados de enamorarme, que eso se acababa. Ya no vivíamos en la era de las cavernas para estarnos puteando unos a otros, no señores, si eso era el equivalente a enamorarse: yo pasaba de ello. 

Así fue como comencé, saliendo con uno y con otro, conocidos, amigos de mis amigos o el típico no me acuerdo como lo conocí, compañeros de trabajo, ex novios de mis amigas, papás de mis amigas, hermanos de mis amigos, mis amigos. Y así mi vida llena de un sincero no quiero nada formal.

Y es que cuando a una la engañan le rompen todo. Me paso que comencé a odiar todo referente a mí. A odiar cosas que antes me gustaban, y que, simplemente no quería ni mirar. Comencé a odiar mi cabello tan largo, mi enorme cintura; Quise cambiar por un momento todo mi cuerpo. No me sentia bonita. 
Lloraba todas las noches y le subía a la música. Me ahogaba en los libros, fue como preferí dejar el corazón: entre personajes ficticios y poemas. 
Me costo mucho entender que tenía que vivir y arriesgar, después de todo como Galeno Dice: "estamos hechos de historias", y me gusta pensar que es así,  que estoy compuesta de células fieles, historias y átomos

La experiencia del corazón roto de mi madre me hizo no cometer tantos errores y poner mi corazón en un estado de bovarismo, con las ganas de que alguien sepa cuidarlo. Pero como todo en esta vida, nunca se sabe en quién sí y quién no. 


Por: Danielle Cano.